sábado, 5 de abril de 2014

Las TIC se ven más bonitas a mil millas del aula

La frase “integración de las TIC en el aula” sale sin empujarla de nuestras mentes.  Todavía ando en la búsqueda del  creador de dicha frase, la cual arrastra una economía educaTICva monumental con muy pocos resultados. Las TIC de Pere Marqués, Dolors Reig, Ingvi Hrannar y cientos de colegas más saben a salón rancio y a PDI.


Las TIC advinieron para ampliar y acercar los museos, las bibliotecas, la banca, el comercio, etc. al ciudadano común y corriente. Esta ampliación y acercamiento virtual de los espacios físicos se traduciría en grandes ahorros para el individuo en tiempo, espacio y dinero a la hora de acceder a los servicios desde la comodidad del hogar. En el ámbito educativo, debido a no sé qué fuerzas económicas misteriosas, se cambia el rumbo de las TIC en la dirección contraria y, en lugar de ampliar y acercar el aula al estudiante, es el estudiante quien tiene que arrimarse diariamente al aula física y competir por el poco espacio aulal que deja libre los cachibaches tecnológicos, generalmente obsoletos, diz que para apoyar y motivar el aprendizaje. Esta anomalía de "wifiar" el aula física la he nominado en otras ocasiones como La TIClada.

Fue la promoción de la tecnología pensada como herramienta (Tools) por el empresarismo lo que inspiró a la comunidad académica reducir las salas de clase (todas, no sólo una) a cacharros electrönicos y. a renglón seguido, crear la necesidad de un sinnúmero de adiestramientos orientados al dominio de dicha tecnología para enseñar y aprender. Es un gasto innecesario la inversión millonaria en este tipo de adiestramientos cacharrescos. Yo no pagaría un penique para aprender a dominar estos programas y herramientas; primero, porque su intarfaz se modifica periódicamente o ya están obsoletos al día siguiente; segundo, porque dichas herramientas son intuitivas, de manejo pueril, sin necesidad de intermediación docente; y tercero, porque las herramientas de construcción sólo sirven para construir objetos de conocimiento y, que yo sepa, quien realmente debe construir objetos de conocimiento es el estudiante. Todavía en el 2014 un sindicato español de docentes (CCOO) tiene el atrevimiento de abogar para que se invierta e inunde otra vez las aulas de cachivaches (PC, Tabletas y PDI) para mejorar los resultados del próximo Informe PISA. Como si el razonamiento fuera producto de la tecnología. Si hubiera prevalecido el "pensar la tecnología" sobre el "pensar con tecnología", si se hubiera impuesto la tecnología pensada como razonamiento (Tutor y Tutee), que era lo propio en un escenario educativo, hoy tendríamos unas aulas libres de cachibaches, más amplias y espaciosas para la interacción psicosomática (echa un vistazo a Educación de Mínimos); dispondríamos de más tiempo para el desarrollo de las destrezas básicas para la vida, para reforzar el razonamiento lógico-matemático, crítico y discurivo, para interaccionar con el medio resolviendo problemas prácticos; veríamos también cómo nuestros estudiantes, equipados con equipo móvil acquirido con su propio pecunio, podrían aprender más del 90% del currículo bimodal tradicional (contenido conceptual y procedimental), desde cualquier lugar y a cualquier hora, sin necesidad de pisar la escuela. Es interesante observar cómo los promotores del "uso de las TIC en el aula" abusan de la frasecita desde cualquier lugar y a cualquier hora (aprendizaje ubicuo) sin darse cuenta que rebota contra sí mismos. Si se aprende desde cualquier lugar y a cualquier hora, ¿por qué aprender desde la escuela de 8:00 A.M.-3:00 P.M. a un costo mayor?


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