sábado, 8 de octubre de 2011

Futilidad de los estilos de aprendizaje

     Siempre he creído que cada cual aprende como puede, a su manera, de forma distinta cada día, incluso en situaciones similares. A estas alturas no he podido asimilar el estilo monolítico de aprender del conductismo. Los estilos de aprendizaje, predominantes y no predominantes, son emergentes y difuminantes, aparecen y desaparecen por arte de magia. El ser humano, contrario a los animales, cuando descubre una forma de aprender más efectiva que otra, deja la anterior y se va con la nueva. Por más que los inventarios de los estilos de aprendizaje quieran encasillar a uno en determinado estilo, siempre queda la esperanza de irse por la tangente.


     Hace unos días asistí a un adiestramiento sobre “Estilos de aprendizaje y  estilos de enseñanza: educación universitaria en el paradigma del aprendizaje”. El propósito del taller era mejorar la calidad de enseñanza partiendo del conocimiento de los estilos de aprendizaje de los estudiantes. Dicha calidad de enseñanza deviene si: a) se diagnostican los estilos de aprendizaje de los estudiantes, vía un cuestionario que determine sus estilos particulares de aprender,  y a renglón seguido, b)  se parean los estilos de aprendizaje descubiertos de los estudiantes con el estilo de enseñanza apropiado a dichos estilos. Santo y bueno. O, como se hace en la mayoría de los casos, se presenta la información en distintos formatos multimedia, o se desarrollan actividades que satisfagan las necesidades de los estudiantes (sistema 3DE), según éstos tiendan a ser activos, reflexivos, teóricos y pragmáticos (Honey y Mumford,1992). Como si al estudiante activo no le cayera bien una buena dosis de reflexión, de teoría y de praxis. Podríamos decir lo mismo del resto de los estilos. 

     Partiendo de que la premisa inicial (a) sea cierta, la segunda parte (b) siempre ha sido dudosa.

Hacia una revisión crítica

     El Proyecto: A Systematic and Critical Review of Learning Styles de de la Newcastle University, concluyó que “Ninguno de los modelos que evaluamos superó todos los criterios de fiabilidad y validez de la prueba, por lo que no se puede utilizar un instrumento de los estilos de aprendizaje y asegurarse de que todos los elementos están midiendo lo que pretenden medir, que los resultados de la prueba será el mismo si se toma de nuevo o que los resultados pueden predecir cómo alguien puede acercarse a una experiencia de aprendizaje en el futuro. La mayor decepción fue no encontrar buena evidencia que sugiera que la enseñanza influenciada por los estilos de aprendizaje tuviera un efecto signifcativo en el aprovechamiento y en la motivación”.  Learning & Skills Research Center en Learning styles and pedagogy in post-16 learning. A systematic and critical review, reconocen que los instrumentos de estilos de aprendizaje son muy populares, pero se sabe muy poco acerca de su fiabilidad y validez, de su impacto en la educación y de la evidencia empírica de que los modelos de estilos de aprendizaje tienen impacto en el aprendizaje de los estudiantes. Hay quienes piden dejar de investigar sobre estilos de aprendizaje (Raymond, 1997) por “resultar peligrosa debido a la atracción superficial del etiquetado y categorización en un mundo impregnado de incertidumbres” (Reynolds M (1997). Learning styles: a critique. Management Learning, 28(2), 115–133.
     Aunque la literatura sobre los estilos de aprendizaje es enorme, muy pocos estudios han utilizado una metodología experimental capaz de probar la validez de los estilos de aprendizaje aplicados a la educación. Por otra parte, aquellos que utilizaron un método apropiado, los resultados de muchos de ellos contradicen la popular hipótesis acoplada. Así se despiden los cuatro psicólogos cognitivos (Harold Pashler, Mark McDaniel, Doug Rohrer, and Robert Bjork): "El contraste entre la enorme popularidad de los estilos de aprendizaje en la educación y la falta de pruebas creíbles de su utilidad es, en nuestra opinión, sorprendente e inquietante. Si la clasificación de los estilos de aprendizaje de los estudiantes tiene una utilidad práctica, ésta queda por demostrar"(Learning Styles: Concepts and Evidence). Un resumen sencillo de este estudio lo consigues en el Blog de Cathy Moore.
     Hay que concluir que en la actualidad no hay suficientes pruebas para justificar la incorporación de estilos de aprendizaje en la práctica educativa en general. Por lo tanto, es mejor invertir los limitados recursos de educación en otras prácticas educativas que tienen una base fuerte de evidencia, de las cuales hay un número cada vez mayor.
     Hace unos días, volví a hacer una incursión por la revista Estilos de aprendizaje y por su Página web homónima de la UNED (hace tiempo conocí a los autores en una Convención educativa) para revisar aleatoriamente los estudios de investigación. La mayoría de estos estudios están cortados por la misma vara: el mismo instrumento (CHAEA), diseño similar de investigación (descriptiva, generalmente tansversal, con enfoque cuantitativo) y los mismos resultados inconsistentes que tratan relacionar los estilos de aprendizaje con el aprovechamiento académico. Brillan por su ausencia las investigaciones cuantitativas experimentales y las investigaciones cualitativas con análisis de categorías. Aparentemente las investigaciones sobre los estilos de aprendizaje y su relación con el éxito académico y con los estilos de enseñanza son presas fáciles para los estudiantes incipientes en investigación.

La falacia naturalista

     Reducir el fracaso o el éxito escolar a los estilos de aprendizaje y de enseñanza es algo que me deja perplejo. No se diferencia mucho de aquellos que lo quieren reducir el éxito académico al uso de la Nueva Tecnología, a la enseñanza presencial o virtual. Tendríamos el mismo final que Operación Éxito (OE).
    
     Con relación a los estilos de aprendizaje podemos destacar dos tipos de falacia naturalista: el de la línea dura que interpreta el estilo de aprendizaje como algo inherente y determinado por la constitucionalidad de la naturaleza humana, y el de la de la línea suave o flexible que ve en la no resolución del estilo de aprendizaje predominante (accidental a la naturaleza humana) un deterioro de la capacidad intelectual (esencial a la naturaleza humana) que lleva al fracaso académico del discente.

     El estilo de aprendizaje apunta a las características particulares y accidentales con las que cada individuo se enfrenta a la realidad dura y cruda, sin cocinar. El error de todos los estudios ha sido conectar estas características accidentales o estilos de aprendizaje con la capacidad de aprender, la cual es esencial a la naturaleza. El destino de la capacidad intelectual que se manifiesta a través del éxito o fracaso académico está en función del estilo de aprendizaje que se enfoque en la enseñanza, lo que nos acerca a la forma de aprender de quienes carecen de libertad: por instinto e inclinación natural y espontánea, sin la intervención de la voluntariedad y el capricho. Esta posición nos recuerda el determinismo estoico (“actúa según tu naturaleza”, según tu estilo) y el medieval (“quod natura non dat, Salamantica non praestat”). Así es: "Lo que la naturaleza no da (pues no se ha dado con el estilo propio), Salamanca no lo presta", entiéndase la Universidad de Salamanca. Si el estudiante desconoce y no dan con su estilo natural de aprender y no lo explota, mal le veo. Si el profesor no conoce los estilos de aprendizaje de sus estudiantes, su estilo de enseñanza estará fuera de foco. Perspectivas cargadas de gratuidad, de determinismos, de dependencias justificadas y poco esfuerzo, tipo San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. “Adáptate a los estilos de aprendizaje y todo lo demás (i.e. éxito académico) viene por añadidura”.

Aprende el que quiere aprender

      La voluntad (la responsabilidad, el querer, las ganas) es la variable que nadie quiere controlar en las investigaciones sobre los estilos de aprendizaje y el éxito académico; dicha variable estremecería el andamiaje del modelo de estilos de aprendizaje. La voluntad es esquiva, polivalente, difícil de operacionalizar para ser investigada de forma cuantitativa.  ¿Alguien puede decirnos qué hubiera ocurrido si Demóstenes, en lugar de afrontar y asumir responsabilidad por su tartamudez, hubiera esperado por la terapia del habla del sistema educativo? ¿Alguien puede explicar cuál hubiera sido el final de Juan Salvador Gaviota si hubiera esperado por el “acomodo razonable” del establishment (enseñanza acoplada a los estilos de aprendizaje), en lugar de enfrentarse con arrojo a las limitaciones de su naturaleza vilipendiada hasta vencerlas a fuerza de voluntad? El Dr. Estivill explica en su obra Pediatría con sentido común para padres y madres con sentido común que es fundamental educar a un niño en la frustración, lo que significa que tiene que aprender a que no todo se consigue a la primera. "La vida es frustración, el éxito es una cosa puntual, que se consigue, que hay que tender a conseguir, pero a base de muchas frustraciones, de muchos esfuerzos. Un niño que de pequeñito ha sido educado en el 'no', en decir o entender que no se puede conseguir todo a la primera, que cada cosa que quiere necesita de un esfuerzo, será un niño con mayor autoestima, que podrá afrontar mucho mejor después las situaciones cuando este niño sea mayor".
     Es necesario releer los planteamientos hechos en Teeteto de Platón, en Summerhill School de A. S. Neill, en Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach (Libro online, PDF), en el indeterminismo existencialista de J. P. Sartre y en el movimiento de la desescolarización de Ivan Illich para entender la falacia naturalista del acoplamiento de la enseñanza a los estilos de aprendizaje del alumnado.
     La línea dura de los estilos de aprendizaje sugiere que los estudiantes sólo pueden aprender de una manera determinada. Su posición extrema apunta a que el estilo es neurológicamente determinado. Si se acepta este planteamiento, los profesores están claramente obligados a presentar material adaptado a ese estilo (otro "acomodo razonable"a la vista). La línea suave reconoce que los estilos no son inamovibles, tienen una estabilidad relativa. Argumenta que no hay estilos puros, del mismo modo que no hay estilos de personalidad puros; todas las personas utilizan diversos estilos de aprendizaje, aunque uno de ellos suele ser el predominante. El discente tiene claras preferencias para aprender de una determinada manera. Esto es más problemático para los profesores: o promueve la identificación de los estilos predominantes para adaptarse a los mismos (regresaríamos al "profesor mago"), o estira la goma obligando a los estudiantes a ser más versátiles y menos estables, desluciendo el estilo predominante. Pero la evidencia científica no apoya el reduccionismo o la idea de estilos integrados y difusos, desbarataría el modelo de categorización de los estilos y abriría las puertas a la motivación y al querer, anulando los estilos.

Prácticas educativas con mayor evidencia en el éxito académico

     Investigaciones relacionadas con el éxito académico: Platón ("Lo mejor del arte que practico me permite saber si lo que engendra la reflexión del joven es una apariencia engañosa o un fruto verdadero"), Summerhill, Desescolarización (ahora es más viable que en zaquella época la conversión de las escuelas en Centros de rehabilitación, la transformación del centro donde se encerraba conocimiento en un centro donde se clausure a seres humanos), assessment, autonomía e independencia (aunque tenga estilo dependiente, cada época tiene sus exigencias para aprender y hay que asumirlas con responsabilidad, sin excusas de los estilos y otras manías que se invente cada ser humano).

     Siempre he creído que los Estilos de vida inciden más en el éxito-fracaso académico que los Estilos de aprendizaje. En esa dirección es que deben ir las investigaciones. Entiendo por estilos de vida la forma como vive uno su vida, el ajuste dinámico y activo al medio social; es decir, el resultado de las creencias, intereses, decisiones, metas, proyecto de vida, actividades, valores, necesidades, sentimientos, competencias.

     Hice el ejercicio de explicar y entender mi forma de aprender cuando era estudiante desde la perspectiva de los modelos de estilos de aprendizaje y estilos de enseñanza. Se me hizo muy difícil, sin embargo, vinieron a mi memoria dos experiencias contrarias y complementarias (así es la condición humana) que dejaron una huella imborrable en mi “tabula rasa”. La primera fue cuando el profesor nos daba una lista larga, a veces de dos y tres páginas, con los títulos de todos los temas que había que dar cuenta al finalizar el año académico (no había semestres), independientemente si se explicaban o no dichos temas en la clase (el tiempo sólo daba para explicar un 40% de los temas, si acaso). Era responsabilidad del estudiante buscar y entresacar las respuestas y soluciones a dichos temas, diseminados por un sinfín de libros de texto y de referencia. A falta de Google, Altavista, Yahoo y “El Rincón del vago”, a mitad del período escolar estaba corriendo un “handbook” mimeografiado, creado por los propios estudiantes, a precio estudiantil. La segunda tiene que ver con un profesor culto de la clase de  “Historia del pensamiento occidental”. Usaba la conferencia como estilo de enseñanza, yo diría que fue al único profesor que he prestado atención sin pestañear durante hora y media; gracias a él amarré muchos hilos que tenía sueltos.

     En el primer caso descubrí que para aprender no era necesario escuchar al profesor ni asistir a la clase, eso sí, hay que quemarse las pestañas. Fui yo quien me adapté (acomodé) a las circunstancias y al estilo monolítico de enseñanza. En el segundo caso, más que acomodarme, me sentía cómodo. Al tener una buena base previa de datos, la clase fue un paseo de placer, una gozada, sin mucho ejercicio mental. Comprobé que la conferencia funciona siempre y cuando desencadena conexiones entre las neuronas del discente. Si no hay neuronas por amarrar, el alboroto neuronal no ocurre; no importa los distintos estilos de enseñanza que utilice el docente.  

     Quien más quien menos, los docentes hemos vivenciado cómo estudiantes rezagados, después de un rechazo a las excusas típicas para salir airoso en la clase (que no sé nada, que no tengo recursos, que no tengo tiempo, que no veo bien, que no me gusta u odio la materia, todas ellas son distintas formas de decir "no quiero"), seguida de una confrontación existencial con su "querer o no querer aprender", se ubican en los primeros lugares del grupo en aprovechamiento académico. El compromiso con el contenido y la adptación de su estilo de aprendizaje a las circunstancias y exigencias del curso rinde más frutos que "hacerle la cama" para que se sienta cómodo. El trabajo es éxito.

Quién se adapta a quién

     La capacidad potencial de la inteligencia para adaptarse, si se le permite y no se le allana el camino, casi no tiene límites. Los científicos están de acuerdo: sobreviven aquellas especies cuya capacidad de adaptarse es sobresaliente. Y esto se aplica a todos los ámbitos de la vida humana: la vida académica, la carrera profesional, la familia, la amistad. Mientras la rigidez y la fijación a una solo forma de hacer las cosas y de aprender es un terrible obstáculo para cualquier ser humano, la flexibilidad es la capacidad de adaptarse rápidamente a las circunstancias, los tiempos y las personas, rectificando oportunamente nuestras actitudes y puntos de vista para lograr mejores resultados y optimizar las interacciones con la realidad circundante. Sólo hay dos opciones: o se adapta uno al entorno, o se modifica el entorno, como las bacterias. El otro día tardé más de tres horas en pegar la curva de una tubería de desague en un espacio reducido, muy dificil de maniobrar. En un momento dado me di por vencido y me dije: "descansa y piensa cómo hacerlo de otra manera". Exactamente, estaba usando un estilo que servía sólo para áreas espaciosas, sin obstaculos, no para áreas restringidas como era este caso. Cambié de estilo, empecé a pegar por donde solía terminar, de tal forma que el tubo vertical cayera por su propia inercia sobre la entrada de la curva. El nuevo estilo, todo lo opuesto al anterior, funcionó.

    Gana más el estudiante adaptándose al estilo de enseñanza del docente, que cuando el docente se adpata al estilo de aprendizaje del discente. Sólo evoluciona y crece aquel que se adapta y no a la inversa. Así de cruel es la ley de la adptación.




Aspecto promocional de los estilos de aprendizaje

    Los autores que investigan los estilos de aprendizaje desde una perspectiva crítica dan fe de una industria comercial próspera que ha crecido a la sombra de los estilos de aprendizaje para adiestrar a los profesores, tutores y responsables de la enseñanza, con afirmaciones exageradas y conclusiones generales que van más allá de la actual base de conocimientos. Los “slogans” no se hacen esperar:

  1. Conoce tu estilo de aprendizaje y estudia mejor, asociando estilos con técnicas de estudio.
  2. Planifica el aprendizaje según tu estilo.
  3. Para poder elegir un estilo adecuado de enseñar hay que conocer los estilos de aprender
  4. Adapta los contenidos del curso a los estilos de aprendizaje preferidos de cada alumno (Activo, Reflexivo, Teórico, Pragmático).
Conclusión

De parte del maestro:
  1. Respeto por el querer o no querer aprender del estudiante en la escuela o sala de clase. Otros espacios compiten en costo y efectividad académica.
  2. Respeto, NO ajuste-pareo-acomodo, por los estilos de aprendizaje del discente.
  3. Respeto y ajuste en el equipo, herramientas, medios y programas con los que aprende el estudiante.

12 comentarios:

  1. Gracias:
    Muy útil e enteresante.
    Un abrazo.
    Silvia

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  2. Me encantan tus publicaciones, pero ésta ... wow... excelente. Me has dado argumentos para defender mi posición en este tema que coincide perfectamente con la tuya. Felicitaciones.

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  3. ..motivemos a nuestros estudiantes a querer aprender utilizando y diversificando todas las herramientas que tengamos a nuestro alcance ... si logramos que el estudiante quiera...lo desee, no importa cual sea su "estilo", estaremos facilitando su proceso de educarse con exito..

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  4. excelente publicacion...asi es, tambien hay que tener voluntad para aprender!!!

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  5. Poder, querer, saber que se puede, que sepan que quieren y que queremos y que lo que queramos sea lo mejor para ellos (ellos son los protas)y que ellos lo reconozcan y sigan queriendo. Todo o casi es un problema (o solución) de deseo, de pasión, de curiosidad, de querer.
    Siento las reiteraciones, pero "la repetición no deja de ser una estrategia de apredizaje".
    Saludos y muchas gracias.

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  6. Saludos Profesor. Me llamo Marylin y soy maestra. He leído su artículo y los planteamientos sobre los estilos de aprendizaje y me han parecido muy interesantes. Estoy de acuerdo en que son los estudiantes quienes se debieran de adaptar a la forma de enseñar del maestro y que, posiblemente, el cuento de los estilos de aprendizaje no esté bien fundamentado en investigaciones cuantitativas. También comprendo que esto podría hacer al estudiante más flexible y desenvuelto. Sé que nosotros aprendimos a empujón o sea, por esfuerzo propio y por el interés que le brindamos. Ademés de las exigencias de nuestros familiares.
    No obstante, también comprendo que vivimos en una sociedad en donde muchos de los jóvenes que educamos no han sido bien dirigidos, no entienden la razón de ser de la educación, no le encuentran la pertinencia. Han recibido a manos llenas y no saben valorar todo lo que se les brinda. Es ahí donde nosotros como maestros debemos trabajar. Debemos intentar enamorar al estudiante de la educación. La variedad de estilos que utilicemos para enseñar puede ayudar a que se capte mejor el material o a enamorarlos de la educación y si es así, debemos intentarlo. Sólo así lograremos rescatar algunos cuantos de la perdición, del analfabetismo.
    Por cierto, nunca he leído la novela de Juan Salvador Gaviota y ha despertado en mí un interés genuino por su lectura. La buscaré para leerla. Gracias.

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  7. Creo que se puede aprender de diversas maneras y más hoy que hay tantas herramientas y medios para lograrlo!!! Muchas gracias por la postura......

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  8. Perdida entre tantas teorías de aprendizaje. Eete artículo me da mucha luz. Gracias!!

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  9. Excelente artículo que ha esclarecido mis sospechas, gracias

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  10. profesor JUAN, valoro sus aportes de pensamiento critico al accionar pedagógico, que enriquecen nuestras experiencias como maestros, y nos permite cuestionar nuestra realidad.

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Muchas gracias

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