jueves, 24 de octubre de 2013

Adiestramientos 2.0

Suele incluirse en los adiestramientos de Alfabetización digital, la alfabetización Tecnológica (Tecnología pensada como herramienta, uso de aplicaciones para construir), la Informacional (Curación de contenidos, el PLE, saber donde está el conocimiento), la Comunicacional (Conversaciones, colaboraciones, argumentaciones, Redes, Plataformas LMS, ecología o ambientes de aprendizaje), y la Mediática (pensamiento y actitud críticos frente a los medios, convivencia digital, nética). Todas estas áreas pueden cubrirse con una pequeña dosis de ganas, sin la necesidad de adiestramiento alguno sobre Alfabetización digital.


          Tal vez, en la década del 90, en la era PC, se justificaban los adiestramientos para el manejo de herramientas basadas en la computadora, dada su complejidad y la limitación de acceso a tutoriales y manuales. Pero en la era Web, la era de las herramientas y programas simples, la era de información y del conocimiento por doquier, no tiene sentido apelar a la falta de adiestramiento para usar las TIC en la clase. Sin embargo, siguen proliferando adiestramientos para la alfabetización digital, aprovechándose del esoterismo que acompaña a las herramientas nuevas y a los ambientes de aprendizaje innovadores que aparecen diariamente en el ciberespacio.

Adiestrar para desaprender

Las herramientas basadas en Web son tan intuitivas que no necesitan adiestramiento alguno para su manejo, a no ser el adiestramiento para desaprender. Pero como el contenido de este tipo de adiestramiento es la vaciedad, el adiestramiento no ocupa espacio ni tiempo. El requisito básico para un aprendizaje real es librarse de las vivencias, experiencias, conocimientos, creencias, y paradigmas que tenemos en nuestro cerebro y que, aun cuando fueron útiles en un tiempo, ya no lo son en la actualidad. Ver al final la parábola budista de “La Taza de té vacía”. El dominio de las herramientas 2.0 se adquiere usándolas, aprendizaje por acción. No hay otra forma.
          El aprender para desaprender, sin adiestramiento alguno, requiere:
  • Desaprender a solicitar ayuda en lugar de buscar la respuesta por cuenta propia. La información y el conocimiento están en La Nube, fuera del interior de uno mismo.
  • Desaprender a no utilizar APPS innovadoras a no ser que el sistema me autorice o me adiestre cómo usarlas.
  • Desaprender a ser heterónomo.
  • Desaprender a salir de la “Zona de confort”. Aprender a reinventarse.
  • Desaprender a usar TIC “a la cañona”, al “si no lo haces, no cobras”. Podemos dar testimonio de cómo la facultad utiliza herramientas complejas sin adiestramiento alguno, cuando está en juego el salario: entrada de notas al sistema, recibir y enviar emails, entrada de avalúos, etc.
  • Desaprender a expresar ideas sólo hablando. Los niños prefieren enviar mensajes de texto (dominio del mini-teclado) a hablar.
  • Desaprender a entablar conversaciones sólo físicamente.
  • Desaprender a distribuir conocimiento en soportes tangibles, caros y egoístas.
  • Desaprender a no aprender si no median adiestramientos, talleres o cursos formales.
  • Desaprender a no aprender lo que quiero y cuando quiero, sin excusas.
          ¿Alguna vez han visto a niños consultar manuales y tutoriales, o a maestros y padres, para salir de la des-alfabetización digital en la que muchos adultos están enzarzados? Eso de “nativos digitales” fue un invento de algunos adultos para justificar su desfase y no-puesta al día, su negativa a re-nacer y a re-inventarse. Que yo sepa, hay muchos adultos y viejos “no adiestrados digitalmente” que están colados entre los fiebrús en TIC, entre los desarrolladores de APPS para smartphones, entre los hackers y entre los que permanecen el día completo subiendo y bajando las persianas deslizables de Facebook y Twitter.
          Dado que la falta de adiestramiento de la facultad aparece siempre como una de las razones para justificar el fracaso de las TIC en el aula, las instituciones educativas, en un intento de controlar el bajo rendimiento escolar, se dieron a la tarea de ofrecer adiestramientos sin descanso para la alfabetización digital de la facultad. El resultado siguió siendo el mismo o peor. Total, que se perdió mucho dinero y tiempo para darse cuenta que las TIC no son para el aula, que son trans-escolares. Sólo funcionan bien cuando se usan fuera del aula, para lo cual no hay voluntad, a no ser que el tiempo extraescolar sea remunerado.

Desgana digital

Nuestras investigaciones en acción demuestran que para usar las TIC en la clase no se necesitan adiestramientos: a) para tener dominio de las herramientas Web con las que el discente construye su conocimiento, b) ni para diseñar escenarios virtuales de aprendizaje que permitan interactuar, compartir, colaborar, publicar, transmitir, participar y crear. Es suficiente con que el docente CONOZCA (saber, habilidad ínfima en la Taxonomía de Bloom) la existencia de dichas herramientas y tenga HABILIDAD (poder) para crear escenarios virtuales de aprendizaje, es decir, habilidad para registrase en sitios Web, la arena donde se entreteje la malla del aprendizaje. La habilidad del docente para manejar herramientas de construcción, bien sería, pero no es necesario; pues el discente es quien construye. Para ninguna de estas dos cosas, conocimiento de herramientas y habilidad  para registrarse en ambientes de aprendizaje, se requiere adiestramiento alguno.  Entonces hay que concluir que el problema radica en la ACTITUD (querer, ganas) y en el COMPROMISO (creer) para reinventarse y para renacer; por aquello de que lo de digital viene de nacimiento, los mal llamados "Nativos digitales".

Se espera que el docente del siglo XXI tenga previamente adquirida la competencia actitudinal (muy difícil de adquirir con adiestramientos) que me llegó directamente de Examtime: Entusiasta de las Nuevas Tecnologías. "El docente moderno no sólo debe ser innovador sino también un amante de las nuevas tecnologías. Ya sean iPads, proyectores o pizarras digitales, debe anticiparse a sus alumnos y estar a la búsqueda constante de nuevas TICs que implementar en sus clases".

Parábola budista de la Taza vacía

Un monje tenía siempre una taza de té al lado de su cama. Por la noche, antes de acostarse, la ponía boca abajo y, por la mañana, le daba la vuelta. Cuando un novicio le preguntó perplejo acerca de esa costumbre, el monje explicó que cada noche vaciaba simbólicamente la taza de la vida, como signo de la misión cumplida. Y cada mañana ponía la taza boca arriba, “la vuelta a cero”, para aceptar el obsequio de un nuevo día y nuevos retos; para iniciar nuevamente  el desarrollo de habilidades y destrezas que le permitan mejorar su trabajo, abrir  su mente a otras situaciones y vivencias que le permitan encontrar nuevas soluciones a nuevos problemas sin esperar al día siguiente o a que baje del cielo milagrosamente la solución.

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